Messidependencia

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Como sucede con cada notabilísima ausencia, el realizador del Barça-PSG proponía sistemáticamente la imagen de un Messi inquieto, incómodo, impotente y nervioso en el banquillo. Fuera de su hábitat natural, pero tan cerca. A pocos metros de él se disputaba un partido extraño a la par que trascendental sin la mística de la vuelta contra el Milan y sin hashtags que avivasen el interés de una grada expectante que volvió a sufrir, como por otra parte es normal y hasta sano a estas alturas de Champions League.

El PSG era, es, mejor de lo que nos habían vendido. Conjunto de solistas y propenso a partirse en dos, los franceses mejoraron en el Camp Nou la imagen de la ida, donde ofrecieron media hora inicial de empuje ofensivo y poco más. Anoche, sostenidos por la pareja de mediocentros all’ italiana Motta-Verratti (prometedor futuro para este último), tuvieron en sus manos a un Barça al que le quemaba el balón, y eso es noticia, y lograron discutir la posesión al equipo que mejor domina esta suerte del fútbol. Xavi estuvo preciso como se espera de él (96 pases acertados de 96 realizados) pero inocuo y horizontal como aseguran sus detractores, Busquets errático y Fábregas intermitente, por lo que Iniesta, desequilibrante como nadie en el mundo, no bastó para dominar la zona ancha. Un eléctrico Lucas Moura y un solidario y consistente Ibrahimovic fueron los más destacados del “equipo en construcción” de Carlo Ancelotti, cuya actuación en Champions le ha supuesto crédito y millones para seguir fichando este verano.

Un giro teatral

El escenario cambió de forma radical exactamente en el momento en el que Leo Messi, allá por el minuto 55 de partido, saltó a calentar. El “ohhh” expectante y aliviado del estadio fue percibido por la cabeza y las piernas del rival, que no volvió a (contra)atacar más en el último tercio del encuentro. No desde que Messi pisó el terreno de juego, repito, sino desde que Tito y Roura le abrieron la puerta de su banquillo/jaula para que trotase unos minutos por la banda. Habían pactado media hora de recreo para Leo, porque eso es el fútbol para el astro argentino, un pasatiempo que domina sin discusión y que seguirá disfrutando, cada vez a menos revoluciones, quizá como ayer, andando, más retrasado, organizando el juego en el centro del campo.

Pero para eso quedan algunos años, ojalá muchos, de (bendita) Messidependencia.

Equipos que acceden a semifinales de Champions:
Real Madrid, Bayern, Borussia Dortmund y Barça

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