Falcao o Nunca

por @ViStoritoo

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Difícil escribir sin dejarse llevar por las emociones. Nunca un texto de fútbol  será objetivo, menos aún si llevas diecisiete años sin ganar la Copa de su Majestad, y lo que es más duro, catorce sin ganar a tu máximo rival.

Algunos no lo sabréis, pero en la capital y todo su extrarradio, y si naciste antes de los ochenta, es decir, si superas la treintena, el Atleti será tu máximo rival si eres seguidor merengue. Esto es así y cuanto mayor sea la edad, más quedará patente, por mucho que el Barça te haya dado disgustos en las últimas décadas. A medida que te alejas de Madrid esa rivalidad histórica sólo se manifiesta la semana del derbi, y hasta el Atleti llega a caer simpático a muchos madridistas, algo que ofende a los Atléticos. Precisamente por ello, este partido no es uno más: esta final, esta última bala,  representa la oportunidad de romper la estadística, de cambiar una nefasta racha de veinticinco  partidos sin ganar a los vecinos y resarcirse de demasiadas burlas. Ahora y más que nunca, “In Falcao we trust”.

El Factor Falcao

Y es que el colombiano (todo indica  que abonará su cláusula de rescisión para recalar en el Mónaco) es la gran baza del Atlético de Madrid, y más si tenemos en cuenta las bajas en defensa de los blancos. Sería el colofón ideal para despedirse del equipo dejando tres títulos, muchos goles y más millones aún en caja, al menos hasta que Hacienda se lleve la mayor parte. Aunque su final de temporada esté siendo eclipsado por el brasileño Diego Costa, Radamel se encuentra en un escalón superior y este partido es para las grandes estrellas,  como ocurrió en su día con Futre y Schuster, que nos dieron la final del 92, con mismo escenario y mismos contendientes.

Por eso, colchoneros, dejad de lameros las heridas, no caigáis en la autocomplacencia. Es el día idóneo para borrar estos años de más vergüenzas que robos o mala suerte. Encomendémonos al espíritu de Paulo Futre (que en paz vive) o al de Schuster, que aunque luego entrenara en Chamartín, nos regaló un gol de falta a Paco Buyo que siempre nos quedara en la memoria. Pero agarrémonos sobre todo a Falcao, que él ya se encarga de rezar a su dios, en el que tan fervientemente cree y que tanto le ayuda en las finales proporcionándole una ayuda prácticamente divina. Será muy necesaria para romper el maleficio y alzar la Copa.

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