Larga Vida Al Calcio

por @alejandromendo

Suele decirse que después de la tormenta llega la calma, por lo que tras un verano de fichajes bastante insulso en la Serie A, los optimistas que esperamos un campeonato apasionante y parejo confiamos en que se invierta el refrán y la temporada contradiga los indicios que arroja un Calciomercato de esos de “aprobado y gracias”. En esta época de cesiones por un año con opción obligatoria de compra, fuga de cerebros e ingeniería financiera low cost que vive el fútbol italiano, grandes, pequeños y medianos se han visto obligados a tirar de imaginación para ilusionar a los tifosi, no siempre con éxito.

Alejáos, pues, por un momento de los parabólicos encandilados por la impecable organización de la Bundesliga o por el jugoso reparto televisivo y la repercursión global de la Premier, dejáos seducir por el caótico romanticismo de una Serie A que, me la juego, se decidirá en las dos últimas jornadas.

Sin caer en esa costumbre tan italiana de poner notas a todo (a los jugadores después de cada partido, a los equipos al cierre del mercado, a los árbitros, jueces de línea y hasta a cada afición cuando concluye la temporada), parece un buen momento para tomar la temperatura a los equipos que lucharán -bueno, quizá no todos- por el Scudetto que defiende la Juve.

Allegri para defender el cetro

Conte dejó en la estacada al actual campeón a mitad de verano y la directiva juventina, en una decisión discutible pero innegablemente rápida, entregó las llaves del Ferrari a Allegri, que había salido del Milan por la puerta de atrás. Es inútil buscar un símil en España o Inglaterra o imaginar que el Tata Martino pudiera recalar en el Madrid en caso de espantada de Ancelotti, estas cosas sólo pasan en Italia. Conte se había cansado de reclamar “top players” para competir en Europa y los 3 Scudetti consecutivos parecían suficiente aval para satisfacer su petición, pero la cúpula bianconera no le trajo a Van Persie, Robben, Alexis Sánchez, Drogba o Falcao, sino a Tévez y Llorente el curso pasado y al joven Morata -su petición expresa- éste. Las comparaciones son odiosas. Además, la posible venta de Vidal y/o Pogba planea sobre el entorno juventino desde hace meses, por lo que Conte sintió que era momento de poner punto y final a su ciclo ganador y, él que había declarado necesitar el trabajo del día a día, se convirtió en sucesor de Prandelli como seleccionador nacional: incoherencia e improvisación Made in Italy.

Sirva el párrafo anterior -donde se habla de quién estuvo, quién pudo haber llegado, quién llegó y quién se pudo marchar, pero no- como retrato de una Juventus que se presenta algo aturdida y poco reforzada, una plantilla que se sabe superior al resto pero que observa cómo la Roma ya se acercó peligrosamente la pasada campaña. Mi sensación es que el cuarto Scudetto, si llega, requerirá mucho más trabajo y sudor que los tres anteriores. A no ser que Pirlo se ponga el smoking y me contradiga.

El año de la confirmación

La Roma, no contenta con practicar el fútbol más atractivo que se vio el pasado año en Italia, amenazó tímidamente la hegemonía de la Juve tras firmar un inicio fulgurante. Si los de Rudi García, técnico revelación del anterior curso, logran mantener el ritmo y compaginar el torneo doméstico con un grupo infernal en Champions que les medirá a City y Bayern, serán candidatos hasta el final. La salida de Benatia, precisamente destino Múnich, debilita una plantilla muy completa que ha añadido talento con el emergente Iturbe y experiencia con viejos rockeros fiables como Keita o Ashley Cole. Capitaneados por un eterno, inagotable Francesco Totti, afrontan un reto mayúsculo. Y es que “más difícil que llegar, es mantenerse”.

Benítez y Montella, sin regalos

Tras el atracón del verano pasado, los finalistas de la Coppa Napoli y Fiorentina se han concedido pocas alegrías de cara al nuevo año y llegan a septiembre sin los deberes hechos, previsiblemente un escalón por debajo de Roma y Juve. Lejos de acercarse al dúo de cabeza, ven como Milan e Inter se refuerzan, o lo intentan, para pelear por un codiciadísimo tercer puesto que otorga no sólo acceso a Champions sino viabilidad para cualquier proyecto ambicioso que se precie. Pero hay más malas noticias: la eliminación contra el Athletic deja a los de Rafa en el limbo futbolístico de la Europa League y la lesión crónica de Pepito Rossi ha vuelto a hacer saltar las alarmas en la viola. En Florencia la única nota positiva ha sido lograr retener (de momento) a Cuadrado, algo que parecía tarea imposible durante el Mundial. Y en Nápoles, a propósito de Mundial, esperan a un Higuaín más certero que en la final de Maracaná para seguir estando arriba.

Pippo “Austeridad” Inzaghi

Si nos dejamos guiar por las emociones, que en esto del fútbol cuentan y mucho, el Milan se postula como equipo revelación esta temporada. Galliani ha sabido optimizar sus recursos a la perfección y ha logrado ofrecer a Inzaghi, flamante nuevo técnico rossonero, un equipo competitivo y low cost. Entre cesiones y cartas de libertad, lo cierto es que las llegadas de Diego López, Armero, Alex, Ménez, van Ginkel o Fernando Torres apuntalan un XI titular muy aseado sin consideramos el gasto: cero euros. Sin Mario Balotelli y fuera de las competiciones europeas, mi sensación es que si encadenan buenos resultados hasta Navidad pueden pelear por el tercer puesto, el primero de “La Otra Liga” como se dice en España, hasta el final. El Niño, ante el último reto de su carrera.

Inter, Año II

Los nerazzurri firmaron una campaña discreta pero aceptable a las órdenes de Mazzarri en lo que se suponía un año de transición para el club, que pasó de las manos de Moratti a las del magnate indonesio Thohir, cuyas inversiones en fichajes estelares aún no han llegado. Así las cosas, la sufrida parroquia interista se divide entre quien ve el vaso medio lleno porque se ha logrado retener a la columna vertebral del equipo con Handanovic, Guarín, Kovacic o Icardi, y quienes lo ven medio vacío porque las llegadas de Vidic, Medel y Osvaldo no parecen suficientes para asaltar el Scudetto ni ilusionan de verdad. Aunque no sea la gestión deportiva ideal en un equipo grande, mi intuición es que si las cosas van entre regular y mal podría llegar Lavezzi u otro jugador importante en el mercado invernal como ya sucediera el año pasado con Hernanes. Será importante seguir la evolución de los vecinos milanistas porque ya se sabe cómo funcionan los “vasos comunicantes” en esto del fútbol.

En resumen, si la Juventus logra pasar la fase de grupos de Champions, cosa que se le resistió en la anterior edición pero que parece factible en la actual, y Roma, Milan o Inter aprietan durante el primer tercio del campeonato, podemos vivir una primavera de grandes emociones con varios contendientes al título. Se antoja muy difícil que los campeones repitan el estratosférico registro de 102 puntos de la pasada campaña, por lo que quienes seguimos y admiramos la pasión del Calcio confiamos en que esta sea de verdad una temporada vibrante e igualada. Que iremos disfrutando, viviendo y contando poco a poco.

¡Larga Vida Al Calcio!

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