Luego Hablamos

por @alejandromendo

Reconozco que suelo marear a mis allegados con un dogma del todo acientífico y con reminiscencias de librito empalagoso de autoayuda. Uno no se pone malo si no quiere, acostumbro a afirmar tajantemente si alguien falta al trabajo, causa baja para una —crucial, siempre lo son— pachanga o se encuentra, cómo lo llaman ellos, ah, sí, indispuesto. Bah. No me lo creo, en suma.

Será por mi talante deliberadamente optimista, por mi forma de ver la vida siempre medio llena o por algo que hace tiempo (cuando nos faltaba) conveníamos en definir gen ganador, el caso es que soy de los que creen que si se quiere, se puede.

De esta guisa, cuando un Barça desarbolado hizo aguas y nos rompió el corazón el 14 de febrero en París inicié un camino vital dantesco. Desde el Infierno del Parque de los Príncipes hasta el Paraíso de la Remontada en el Camp Nou, pasando por el Purgatorio de domingos ligueros con las orejas gachas

Que quise remontar, vaya. Y a continuación os lo ilustro.

 

Fase 1: Optimismo En Negrita 

Este soy yo a las 11.10 AM del día después de la débâcle (pronúnciese en francés), confesando a mis allegados itálicos que “no lo diré a nadie, estas palabras no saldrán de mi boca, pero aquí lo dejo escrito: passiamo noi“.
Remontada_1.PNG

Fase 2: Compartir El Duelo

Toda aventura emotiva requiere de un necesario y saludable período de duelo, como bien explicó Simeone tras la segunda final de Champions perdida y me recordó recientemente un carissimo amico.

Este soy yo el 18 de febrero, cuatro días después de la débâcle (pronúnciese en francés), intentando ganar adeptos para la causa (¡mi primo!) y localizando el clavo ardiendo brasileño al que aferrarnos. Ousadia e alegria, que falta nos iban a hacer.  Remontada_2.PNG

 

Fase 3: Santificar Las Fiestas

Ganar con más oficio que gloria en el Calderón, una de las plazas más calientes del universo futbolístico, me sirvió para calentar las cuerdas vocales y, de paso, abandonar el círculo del fuego del Purgatorio dantesco y seguir ascendiendo hasta el Paraíso.

Este soy yo el 26 de febrero, domingo por la tarde, 12 días después de la débâcle (pronúnciese en francés) pero sobre todo 10 días antes de la madre de todas las Remontadas. A eso de las 20.15 intenté ganar otro adepto fundamental (¡mi padre!) para la causa. Vamos. Vamos. Vamos. Vamos. Remontada_4.PNG

Fase 4: Visualizar La Gloria  

Todo exceso de fe ha de ir acompañado por una pizca de cabeza, una pincelada de realismo, un ejercicio de humanidad, un plan. El Barça necesitaba tres cosas para obrar el milagro: suerte, un enfoque kamikaze y asumir un inexorable gol en contra habida cuenta de los 50 o 60 metros a la espalda del trío de centuriones Umtiti-Piqué-Masche.

Este soy yo el 3 de marzo, 5 días antes de la madre de todas las Remontadas, trazando la hoja de ruta junto a tres adeptos culès entrañables. No contemplo. Remontada_3.PNG

Fase 5: Remontar  

Has tenido tres semanas para afilar el hacha y llega el día de cortar el árbol. Time goes by so slowly.

Este soy yo el 8 de marzo, en las horas previas a la madre de todas las Remontadas, sincerándome con un culè de los de antes (¡mi padre!) y transmitiendo el impulso generacional ganador; la historia del Barça en un pantallazo.

19:55: luego hablamos porque esconderé el móvil. Remontada_5.PNG

El resto es Historia.

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